Decíamos ayer que he vuelto al cine. Debía de hacer tres meses que no pisaba una sala. Suelo pegajoso, ocho personas, día del espectador. Optamos por La habitación de Fermat con demasiado conocimiento de causa. Me encanta ir al cine sin saber qué van las pelis.
Todo discurre entre acertijos lógicos, secretos por revelar y cuatro paredes. Pero no son paredes cualesquiera. La cartelera tampoco da para más. Entretenida.
Advertisement
Volviste a la red, ya te extrañaba.